Con motivo de su 25º aniversario, Philips Avent ha creado junto con expertos (matronas, asesores de lactancia y profesionales de enfermería) una lista con consejos prácticos, que os serán de gran utilidad a la hora de prepararos para la llegada de vuestro bebé a casa. Lista de la que os ofrecemos una primera entrega.
La primera semana después del nacimiento del bebé es muy complicada, especialmente si eres mamá primeriza. Sé paciente contigo misma. Es la primera vez en toda tu vida en la que todo lo demás pasa a tener un papel secundario.
Es muy probable que vayas a pasar noches en vela cuidando a tu recién nacido, por lo que tendrás pocas oportunidades de recuperar el sueño perdido. La falta de sueño continuada es agotadora. Por ello, duerme cuando tu bebé duerma, ya que con las pequeñas siestas durante el día conseguirás que las alimentaciones nocturnas sean más fáciles.
La correcta colocación del bebé respecto al pecho es la clave para dar el pecho adecuadamente. Para ello, siéntate en una silla con las rodillas un poco elevadas con respecto a la posición de tus muslos. Sostén al bebé firmemente alrededor de la parte de atrás de su cuello y hombros. Así, con el brazo libre, ayúdale a mamar. Asegúrate de que su cuello no está torcido y que su cabeza y su cuerpo están en línea. Comprueba que la parte inferior del bebé esté bajo tu codo, como en una cuna, y que el bebé puede echar la cabeza un poco para atrás. Así, no será necesario sujetarle la cabeza y probablemente tampoco el pecho. La barbilla del bebé debe estar siempre apoyada en el pecho, dejando un pequeño espacio para la nariz.
Si, mientras está mamando o tomando el biberón, tu bebé parece incómodo, haz una pequeña parada en su alimentación, presiónale o frótale suavemente en la espalda para ayudarle a eructar. Cuando lo haya hecho, puedes ofrecerle el otro pecho o darle el biberón de nuevo, o bien meterlo en la cuna para una siesta.
Al nacer, la capa más superficial de la piel del bebé es muy fina y delicada, lo que significa que es más sensible al daño de los gérmenes, sustancias químicas y a la pérdida de agua. Por ello, debes ir incorporando los productos cosméticos para la piel del bebé poco a poco, una vez que haya cumplido su primer mes de vida. Es en ese momento cuando las barreras naturales de la piel ya se han desarrollado.
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